martes, 2 de junio de 2009

El Mockusianismo

Conforme a los postulados de la segunda ley de la termodinámica, todo está sujeto al desorden y la sociedad se desarrolla en medio de condiciones hostiles y adversas, pero parte de ese riesgo que significa vivir, es asumido por la sociedad, en lo que se ha denominado “riesgo permitido” que no es otra cosa que tolerar un nivel de riesgo, que saldría más costoso evitarlo.

Para la sociedad es más costoso vivir sin los medios de transporte que asumir el riesgo que dicha actividad implica. Es más costoso vivir sin energía eléctrica que asumir el riesgo que la misma implica. Y en general son menos costosos los riesgos de la aviación, de los rayos x, de los celulares, etc., que vivir sin esa tecnología, e incluso, el riesgo que implica el consumo de ciertos alimentos se asume, aún cuando tienen sustitutos saludables.

Pero, asumir que la noche es, en si misma un riesgo, es un pálpito que sólo cabe en la elementalidad pre-maniquea de creer que el día o la luz son el bien y la oscuridad y la noche son el mal. Y asumir además, que es un riesgo que no se puede asumir, que se debe evitar, es algo que sólo se puede calificar como mockusianismo, en honor a quien pretendió eliminar los riegos que implica la actividad social, eliminando la actividad social misma.

El mockusianismo es la alternativa de un gobernante, cuya imaginación sólo alcanza para crear eufemismos en vez de pensar soluciones.
El mockusianismo elimina el riesgo que tiene la actividad social en la noche eliminando la actividad social en la noche y ha denominado el exceso “ley zanahoria”, en realidad es “toque de queda”.
El mockusianismo elimina el riesgo ambiental que genera la actividad del transporte eliminando el transporte mismo, con el “día sin carro”
El mockusianismo elimina la congestión vehicular que se genera en las calles durante el día, porque se ha prohibido la actividad durante la noche, eliminando vehículos de la circulación, y eso lo ha llamado “pico y placa”
El mockusianismo remplaza la imaginación por la limitación y a eso lo ha denominado “cultura ciudadana”