Conforme a los postulados de la segunda ley de la termodinámica, todo está sujeto al desorden y la sociedad se desarrolla en medio de condiciones hostiles y adversas, pero parte de ese riesgo que significa vivir, es asumido por la sociedad, en lo que se ha denominado “riesgo permitido” que no es otra cosa que tolerar un nivel de riesgo, que saldría más costoso evitarlo.
Para la sociedad es más costoso vivir sin los medios de transporte que asumir el riesgo que dicha actividad implica. Es más costoso vivir sin energía eléctrica que asumir el riesgo que la misma implica. Y en general son menos costosos los riesgos de la aviación, de los rayos x, de los celulares, etc., que vivir sin esa tecnología, e incluso, el riesgo que implica el consumo de ciertos alimentos se asume, aún cuando tienen sustitutos saludables.
Pero, asumir que la noche es, en si misma un riesgo, es un pálpito que sólo cabe en la elementalidad pre-maniquea de creer que el día o la luz son el bien y la oscuridad y la noche son el mal. Y asumir además, que es un riesgo que no se puede asumir, que se debe evitar, es algo que sólo se puede calificar como mockusianismo, en honor a quien pretendió eliminar los riegos que implica la actividad social, eliminando la actividad social misma.
El mockusianismo es la alternativa de un gobernante, cuya imaginación sólo alcanza para crear eufemismos en vez de pensar soluciones.
El mockusianismo elimina el riesgo que tiene la actividad social en la noche eliminando la actividad social en la noche y ha denominado el exceso “ley zanahoria”, en realidad es “toque de queda”.
El mockusianismo elimina el riesgo ambiental que genera la actividad del transporte eliminando el transporte mismo, con el “día sin carro”
El mockusianismo elimina la congestión vehicular que se genera en las calles durante el día, porque se ha prohibido la actividad durante la noche, eliminando vehículos de la circulación, y eso lo ha llamado “pico y placa”
El mockusianismo remplaza la imaginación por la limitación y a eso lo ha denominado “cultura ciudadana”
martes, 2 de junio de 2009
viernes, 29 de mayo de 2009
सिउदाद नोक्टूर्ण
Ciudad Nocturna
Si alguien sale desde el centro de Medellín, hasta San Antonio de Prado a las seis de la tarde, demorará más de una hora en el recorrido; si hiciera el mismo recorrido a las nueve de la noche, tardará sólo veinte minutos, es decir, la tercera parte del tiempo.
La ciudad de Medellín tiene hoy cerca de dos mil ciento treinta kilómetros de malla vial, que resultan insuficientes, por lo que para tratar de paliar la congestión vehicular se ha recurrido al denominado “Pico y Placa” que es una medida regresiva, tanto del comercio de vehículos, como del comercio en general. Pero resulta que esta costosa infraestructura, saturada e insuficiente durante el día, permanece subutilizada en los horarios nocturnos, comenzando su desocupación desde las ocho de la noche y prolongándose hasta más allá de las cinco de la mañana.
La ciudad de hoy no debe seguir aferrada a los hábitos diurnos de las provincias del siglo pasado. Una de las cosas que han caracterizado al ser humano y que han garantizado, no sólo su supervivencia sino además la conquista del planeta, ha sido la adaptabilidad, y la ciudad actual requiere que sus comunidades se habitúen a horarios nocturnos.
Los grandes recursos de nuestra sociedad quedan subutilizados durante más de la tercera parte del tiempo y no sólo es la infraestructura vial, es también la tecnología y maquinarias de las empresas, las redes de comunicación y el espacio electromagnético, los bancos, las bibliotecas, las grandes infraestructuras de las universidades, los centros comerciales, etc.
Creo que es preciso comenzar a pensar, en una ciudad nocturna, que debe ser fruto de la ciudadanía y no del gobierno, es sobre este tema que los invito a pensar y discutir, creo que esta es una idea que hay que madurar y la mejor manera de madurarla es debatiendo sobre ella…
Manuel Antonio Ballesteros Romero
Abogado
Especialista el Derecho Financiero Negocios
Profesor de Historia de la Cultura y Geopolítica y Derecho Internacional Privado
Si alguien sale desde el centro de Medellín, hasta San Antonio de Prado a las seis de la tarde, demorará más de una hora en el recorrido; si hiciera el mismo recorrido a las nueve de la noche, tardará sólo veinte minutos, es decir, la tercera parte del tiempo.
La ciudad de Medellín tiene hoy cerca de dos mil ciento treinta kilómetros de malla vial, que resultan insuficientes, por lo que para tratar de paliar la congestión vehicular se ha recurrido al denominado “Pico y Placa” que es una medida regresiva, tanto del comercio de vehículos, como del comercio en general. Pero resulta que esta costosa infraestructura, saturada e insuficiente durante el día, permanece subutilizada en los horarios nocturnos, comenzando su desocupación desde las ocho de la noche y prolongándose hasta más allá de las cinco de la mañana.
La ciudad de hoy no debe seguir aferrada a los hábitos diurnos de las provincias del siglo pasado. Una de las cosas que han caracterizado al ser humano y que han garantizado, no sólo su supervivencia sino además la conquista del planeta, ha sido la adaptabilidad, y la ciudad actual requiere que sus comunidades se habitúen a horarios nocturnos.
Los grandes recursos de nuestra sociedad quedan subutilizados durante más de la tercera parte del tiempo y no sólo es la infraestructura vial, es también la tecnología y maquinarias de las empresas, las redes de comunicación y el espacio electromagnético, los bancos, las bibliotecas, las grandes infraestructuras de las universidades, los centros comerciales, etc.
Creo que es preciso comenzar a pensar, en una ciudad nocturna, que debe ser fruto de la ciudadanía y no del gobierno, es sobre este tema que los invito a pensar y discutir, creo que esta es una idea que hay que madurar y la mejor manera de madurarla es debatiendo sobre ella…
Manuel Antonio Ballesteros Romero
Abogado
Especialista el Derecho Financiero Negocios
Profesor de Historia de la Cultura y Geopolítica y Derecho Internacional Privado
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